Las seis etapas de un viaje…

Las seis etapas de un viaje

Un viaje no debe tener un propósito en específico. Puede ser un viaje planeado con mucho tiempo de anticipación, o incluso un plan de último momento para escaparte el fin de semana. Puede ser a otra ciudad, país o continente. Puedes viajar con tu familia, amigos, pareja o solo. Tal vez hacer un viaje de aventura y deportes extremos o un viaje de descanso total. Quizá quieras viajar para visitar a alguien o solo para turistear. Puedes visitar nuevos lugares o regresar a los viejos.

El viajar, como muchas cosas en la vida, es un proceso; que inicia con el pensamiento de que necesitas vacaciones y que por lo mismo, no te quieres quedar en casa. Piensas, piensas y piensas a dónde quisieras ir. Algunos lugares tal vez estén fuera del plan por el presupuesto o por el tiempo que tienes para planear el viaje. Ya decidiste el destino, ahora es momento de ver el transporte y buscar donde te hospedarás durante esos días. Quizá llegues a un hotel o te hospedes en casa de un amigo o familiar. Ya tienes todo planeado. Pediste los días en el trabajo. Empacas y dejas todo listo para irte. Llega el tan esperado día, por fin estás en tu destino. Pasan los días que planeaste para tus vacaciones. Ahora debes regresar a la rutina, y después no sabes que hacer con tu vida porque esa adrenalina de viajar solo regresará con otra aventura.

Este proceso de viajar cuenta con algunas etapas, que nos dimos a la tarea de definir. Seis simples etapas por las que pasas en cada travesía, y puede pasar que algunas de ellas se alarguen. Otras pueden no aplicar en tu experiencia. Pero estamos seguros, que así sea un viaje largo o corto, planeado con mucha anticipación o de último minuto, te podrás identificar con ellas. Te las dejamos a continuación:

1. Soñar y planear.

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La primera etapa consiste en el primer acercamiento con el destino que quieres visitar. Estás revisando tu feed en Facebook, Twitter o Instagram, y una fotografía se destaca, puede ser de un lugar ya conocido o un lugar al que siempre has querido ir. Aquí es donde todo empieza, el soñar despierto mientras investigas más sobre el lugar o miras fotos de la última vez que estuviste ahí. Y después de tanto soñar, desear y pensar que necesitas unas vacaciones y que solo las usarás de excusa para ir a ese sitio, decides poner manos a la obra y buscar desde dónde te hospedarás hasta cómo viajarás hasta ese destino. O simplemente te dedicas a buscar los viejos contactos a los que acudiste en tu viaje anterior.

2. Expectativa y emoción.

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Al fin tienes el destino definido, compraste los pasajes de avión o de autobús, o mandaste revisar tu auto para que te acompañe en tu viaje. En esta etapa la expectativa y las ansias de esperar a que llegue el día en que partirás te invaden. La idealización del viaje se empieza a formar. En esos momentos previos a tu partida es donde parece que el mundo conspira en tu contra para que sientas una gran presión. Sientes que tienes todo y a la vez no tienes nada. Haces una lista para evitar olvidar algo. Muchos deciden buscar puntos de interés en su destino, precios de actividades, restaurantes, etc. Otros prefieren dejar eso para cuando estén en el lugar. Algunas personas se ponen tan nerviosas o sienten tanta emoción que el día anterior al viaje no pueden dormir.

Y al fin, ya que estás esperando que pasen por ti, bajando del taxi en el aeropuerto para esperar tu vuelo, o subiendo todo al auto para partir, lo único que queda es disfrutar del camino, mientras sigues fantaseando con cómo será ese viaje y en la manera en que todo ese estrés quedará atrás por un par de días.

3. La bienvenida.

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Por fin llegaste a tu destino. Después de estar horas sentado en el auto o en el avión, tu destino se materializa. Ahora debes buscar el lugar donde te hospedarás. Si es con un familiar o amigo y quedaron en recibirte a tu llegada, felicidades, no debes preocuparte por encontrar la dirección. Pero en caso de no ser así, debes buscar un mapa o un taxi enseguida.

Haz llegado a tu lugar de hospedaje. Tu principal meta es hacer check-in lo más rápido posible para empezar a disfrutar de ese hermoso lugar. Y con la emoción del primer día viene el querer hacer todo ese mismo día, aunque te sientas un poco cansado por el traslado. Te preparas y decides salir a recorrer un poco las cercanías para ver que podrías hacer durante tu estancia en ese lugar.

En caso de visitar a alguien, la emoción de verse es mutua y querrán platicar de mil y un cosas, aunque acabas de llegar. Pero sea como sea éste es solo el inicio de tu viaje.

4. La experiencia

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Esta etapa es donde puede pasar de todo. Es donde todo empieza de verdad. Comienzas a buscar lugares para visitar. Preguntas en recepción por las actividades locales, restaurantes, atracciones, etcétera. O simplemente dejas que tu anfitrión te dé un tour.

Si organizaste todo, supongo que no será un problema saber qué hacer durante tu estancia. Si dejaste todo eso a la suerte, tu sentido de improvisación, además de preguntar a locales podrían hacer de éste, un viaje inolvidable.

Es la etapa decisiva. Es donde empiezas a enamorarte o en casos contrarios a desenamorarte del lugar. Las cosas pueden dar una vuelta de 180 grados y tus expectativas se pueden quedar cortas o caer como avión en picada. Eso es lo emocionante de esta fase, nunca sabes en realidad lo que pasará, qué olvidaste o qué te faltó al planear hasta que llegas y empiezas a descubrir tu destino.

5. El último día

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Ese día que quisieras que nunca se terminara. Tal vez no lleves muchos días en ese lugar pero sabes que todavía te quedan cosas por conocer, o sientes que aún te faltan días de descanso, por lo que no quisieras irte. Si es un nuevo destino y te quedaste maravillado con él, desearías quedarte a vivir por siempre ahí. Si es un lugar que frecuentas a menudo, empiezas a pensar cuándo será la siguiente vez que lo visites y no puedes esperar a que ese momento llegue.

Claro, si tu viaje no fue como lo esperabas, si todo se salió de control o tus expectativas murieron como tus ganas de alguna vez regresar, y sabes que no volverías ni en tu siguiente vida, esta fase será como un alivio y estarás ansioso de regresar a casa.

6. Depresión post-viaje.

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La etapa más fácil o difícil de sobrellevar. Todo el viaje de regreso estuviste pensando en cuándo volverías. Llegas a casa, te mentalizas para regresar a la rutina y andar por los caminos de costumbre. Extrañarás ese lugar como si estuvieras extrañando a una persona y cada vez que piensas en ese sitio o vez algo que te lo recuerda, desearás estar ahí. Pero al final te resignarás y esperarás con ansias el día en el que vuelvas a visitarlo.

Si tu viaje no fue como lo esperabas, esta etapa no aplica y simplemente estarás feliz de estar en casa. No extrañarás ese lugar y ni ganas de regresar tendrás.

Los viajes son una experiencia muchas veces impredecible, aunque tengas cada mínimo detalle planeado. Puedes visitar el mismo lugar cada semana, mes o año y aun así puede que te sorprenda con algo nuevo y distinto. Puede llegar a tener un giro de 180 grados. Puedes esperar el mejor viaje de tu vida y terminar decepcionado por una serie de eventos imprevistos. O quizá el viaje más aburrido y tonto del año puede resultar en una experiencia magnifica que nunca olvidarás. Nunca juzgues a un viaje por sus reseñas, vívelo por ti mismo y crea tu propia opinión. Coméntanos que tan ciertas o acertadas son las etapas de un viaje en cada una de tus aventuras. No olvides darte unas vacaciones para despejarte de la rutina y regresar a casa con una nueva perspectiva de las cosas.

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